Padre e hijo que no usaban mascarillas, denuncian que policías los entregaron a ronderos para azotarlos

Afirman que también fueron golpeados por los agentes de la comisaría de LLapa pese a que pidieron ‘disculpas’ por olvidarse colocar sus tapabocas


Un humilde campesino y su hijo que fueron detenidos por no usar mascarillas al salir de su vivienda, en el distrito de Llapa de la provincia de San Miguel, en Cajamarca, denunciaron que no solo fueron golpeados por los efectivos policiales, sino que éstos los entregaron a la ronda siendo brutalmente azotados dejándolos postrados en sus camas y no tienen dinero para recibir atención médica.

Agentes de la comisaría de Llapa intervinieron a Rafael Salazar Ventura cuando caminaba por la carretera a ver a sus animales. Su error fue no ponerse una mascarilla, medida sanitaria dispuesta por el Ejecutivo para para frenar el avance del coronavirus (Covid-19).

Su hijo Ronaldo Salazar Ajip (18) intercedió para que su papá no sea conducido al puesto policial y les pidió disculpas por haberse olvidado de cubrir su rostro. En esas circunstancias, también fue agredido y junto a su progenitor fueron subidos a la fuerza a un patrullero y llevados a la comisaría. Tras permanecer algunas horas intervenido, los agentes de manera irregular decidieron entregarlos a la ronda campesina del centro poblado Cochán bajo que lidera el rondero Oswaldo Becerra Bazán, quien ordenó que ambos fueran castigados.

Los efectivos policiales los recogieron recién a las dos de la tarde del día siguiente y los liberaron. Con mucho esfuerzo, padre e hijo tuvieron que caminar un largo tramo hasta su casa, donde permanecen en sus camas y al no tener dinero no pueden acudir a centro asistencial.

El humilde campesino responsabilizó a un suboficial de apellido Mejía se agredirlo y golpear a su hijo; además de entregarlo a las rondas por no olvidar usar mascarilla.

“Mejía (suboficial) nos golpeó y le tiró un puñete en el ojo a mi hijo. En la noche nos llevaron a la ronda y por más que les supliqué y les dije que no soy un delincuente nos golpearon. No tenían derecho a azotar a mi hijo”, dijo entre lágrimas el afligido padre al medio local “El Canillita”.

El humilde hombre de campo pide justicia y que se investigue a los afectivos de la citada comisaría por su irregular accionar; así como a los ronderos agresores.


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