El Paititi: la ciudad de oro de los incas saqueada por Fujimori y Montesinos, según denuncia de párroco

Según el Padre Juan Carlos Polentini, el delito más grande que hizo Fujimori durante su gobierno fue el saqueo a la ciudad perdida de los Incas o el Paititi.


Del descubrimiento al saqueo. Un testimonio del padre Juan Carlos Polentini, ex párroco de Lares, en Cusco, revela el hallazgo de la ciudad perdida de los Incas y cómo esta habría sido saqueada y llevada a Japón por el gobierno del expresidente Alberto Fujimori.

Antes de hablar del saqueo, recordemos que cuando los conquistadores asesinaron a Atahualpa (1532), la nobleza inca decidió esconder el oro existente del Imperio hacia las entrañas de la selva, donde se encontraba el Paititi, un lugar inaccesible y seguro para los incas. Es así que mientras los españoles perseguían al subversivo Manco Inca, los grandes tesoros del Tahuantinsuyo fueron llevados al último refugio de los hijos del Sol.

Otro grupo, en cambio, llevó gran parte de las riquezas al Mantto, en la confluencia de los ríos Lares y Amparaes. Allí dieron cobijo a las estatuas de oro de los 14 incas, el disco del Sol y la cadena de Atahualpa. Como en ese entonces lo incas no sabían ni leer ni escribir, dejaron sobre una gran pared varias figuras y dibujos del tesoro. El hermoso mural era su inventario.

Por años, el Paititi fue muy buscado por los españoles que con el tiempo la llamaron bajo el nombre de El Dorado. Nunca la hallaron.

Cuenta el Padre Juan Carlos Polentini que durante su estadía en la parroquia de Lares (Cusco) visitó varias veces esos lugares, pues pertenecía a su jurisdicción parroquial. “Hice varias expediciones financiadas por exploradores que quería encontrar el Paititi. Como veía en ellos codicia por el oro, los desviaba por otro rumbo”, recordó en una entrevista.

Tras una ardua investigación y luego de publicar en 1999 su más grande obra “El Paititi – El Padre Otorongo“, Polentini deduce que es a partir de allí que el SIN y su líder se interesa por la famosa ciudad El Dorado. “En mi libro daba las coordenadas de la ciudad”, confesó. Según la ubicación, la ciudad perdida de los incas se encontraba en la meseta de Pantiacolla, cerca al Manu, en Madre de Dios.

En 1991 concluyó los servicios que el padre ofrecía en la parroquia de Lares. Durante buen tiempo no volvió a visitar el Mantto o el Paititi. Recién en 2003, regresó al Mantto durante una expedición junto a dos turistas rusos que, después de leer su libro, se contactaron con Polentini para conocer el lugar. Gran fue su sorpresa cuando vio que la entrada de recinto fue saqueada.

¿Quién fue? El expárroco de Lares reunió cabos sueltos: en 2000 leyó en un periódico limeño que la entonces Primera Dama del Perú, Keiko Fujimori, compró una finca en la sierra de Ica para sembrar cultivos de exportación, al cual solo se podía acceder en helicóptero; por esos mismos años se anunció la desaparición de un helicóptero del Ejército, algunos decían que se había caído patrullando la frontera con Ecuador. La noticia fue desmentida por la guarnición militar del norte del país.

Pero fue hasta el 2001, que le llegaron varios comentarios de la comunidad de San Antonio del Valle de Lacco: por muchos meses sobrevolaban helicóptero de ida y vuelta. Ese valle de Lacco era parte de la parroquia de Lares.
La confirmación del saqueo se escucharía en 2002, cuando un piloto del helicóptero declararía que dos años fue testigo de varios comentarios que hablaban que Fujimori robó el oro del Paititi con cinco helicópteros y se los llevó a Japón. Parte del oro había salido por Ica.

Es así que, en 2003, luego de corroborar el saqueo del Mantto, Polentini denunció el robo en la segunda edición de su libro. Como prueba de ella, están las fotografías que aún se observan en su libro. El oro extraído salvajemente ascendería a dos mil toneladas de oro. El saqueo más grande que se hizo en nuestro país. ¿Dónde está? ¿Sigue intacto o se fundió? Ese es el dilema.


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